Hackeando al amor

por Kuiyibo | Ene 27, 2014 | Personal, Sin categoría, Tecnologia | 0 comentarios

Aunque parezca un juego de palabras o un titular de broma, la historia de Chris McKinlay ha sido publicada, con todo lujo de detalles, en la revista «Wired», y ya corre como la pólvora por las redes sociales. Este matemático de la Universidad de California y Los Ángeles (UCLA) «hackeó» el portal de citas OkCupid, muy popular en Estados Unidos, para encontrar a chicas que se parecieran a su media naranja.

Nueve meses después de una ruptura sentimental, McKinlay comprobaba con frustración, día tras día, que casi ninguno de los mensajes que escribía a las usuarias de OkCupid que llamaban su atención obtenían respuesta, y que las pocas citas que lograba concertar a través del portal siempre fallaban. En lugar de desanimarse, y convencido de que tenía que existir una chica para él en su misma ciudad, Los Ángeles, se puso manos a la obra.

De manera bastante lúcida, McKinlay tuvo claro, casi desde el principio, que lo único que necesitaba para encontrar a su media naranja era un perfil completado con la información idónea, es decir, que resultase atractivo. OkCupid pide a sus usuarios que rellenen su información contestando a un mínimo de 350 preguntas, escogidas de entre miles de ellas. Parte del cortejo en la plataforma se da, precisamente, comprobando qué han respondido los demás perfiles a las preguntas, pero cada usuario tiene acceso únicamente a las respuestas que otros usuarios han dado a preguntas que él también haya respondido.

McKinlay sospechaba que las preguntas con las que él completaba su perfil no eran de las más populares entre las mujeres con las que le interesaba salir, así que lo primero que necesitaba para lograr su meta era saber qué preguntas eran las más respondidas y, por tanto, a cuáles debía dar mayor importancia él mismo en su perfil.

Para ello, creó 12 cuentas falsas de OkCupid que él mismo se encargó de coordinar para la búsqueda de información en perfiles femeninos de entre 25 y 45 años. Con ellas se encargó de responder aleatoriamente a todas y cada una de las preguntas, para así poder leer las contestaciones de los perfiles femeninos. Pero OkCupid cuenta con un mecanismo de seguridad anti-hackers que detectó un comportamiento anormal en las cuentas de McKinlay y, cuando éste ya había recopilado información de unos mil perfiles, éstas fueron eliminadas.

El matemático, lejos de darse por vencido, le pidió ayuda a un amigo, que también tenía cuenta en OkCupid, y cuyo ordenador fue hackeado por McKinlay con spyware para controlar y copiar sus patrones de escritura y de clics. Entonces creó nuevas cuentas falsas y las programó para que escribieran y clicaran a la misma velocidad que su amigo, es decir, que un humano, y así no fueran detectadas como bots.

Funcionó, y en tres semanas había recopilado seis millones de respuestas de mujeres distintas, que entonces se dedicó a clasificar y categorizar para facilitar su búsqueda. De todos los tipos de mujeres que estableció en su base de datos, los que más le interesaron fueron el de chicas indie de veintitantos con profesiones e intereses artísticos y el de mujeres algo más mayores con profesiones creativas.

Aprendió, gracias a los datos recabados, qué era lo que más interesaba a ambos sectores de mujeres y configuró dos nuevos perfiles, uno con una foto en la que aparecía tocando la guitarra y otro con un avatar en el que estaba escalando, respondiendo a las 500 preguntas más respondidas por esos dos tipos de chicas.

La cosa mejoró notablemente: además de obtener muchísimos más resultados de posibles parejas en su ciudad que congeniaban con él hasta en un 99%, después de crear un software especial para visitar sus perfiles a más velocidad (OkCupid notifica a sus usuarios de quién visita su perfil, para que puedan ponerse en contacto con él), McKinlay empezó a recibir mensajes. Muchos mensajes. Y después llegaron las citas.

Evidentemente, no estaba todo hecho. El amor «también va de hackear», explica McKinlay, de piratear nuestros defectos y los de nuestras parejas o aprender a convivir con ellos. Después de 88 citas y de comprobar que la categoría de artistas indie no cuadraba demasiado con él, McKinlay quedó por primera vez con Christine Tien Wang, con una compatibilidad, según OkCupid, del 91%, y que sigue siendo, un año después, su pareja. Ella conoce la aventura hacker de su novio en busca del amor, y ambos planean casarse en un futuro próximo. «Lo que he hecho no es más que una versión con algoritmos y ordenadores de lo que cualquier usuario hace en un sitio de ese tipo», reflexiona, ahora, McKinlay.

 

ciclovia_kuiyibo

Ciclovía Gran Tenochtitlán

Ciclovía Gran Tenochtitlán: Luces y Sombras de la Obra más Ambiciosa de la CDMX 🚲 Movilidad · CDMX · Análisis Ciclovía La Gran Tenochtitlán:luces y sombras de una obra histórica 34 kilómetros que conectan el Zócalo con el Estadio Azteca, entre aplausos...

canon-45-mm_kuiyibo

Canon RF 45mm F1.2 STM

Canon RF 45mm f/1.2 STM – Análisis completo Análisis de objetivo · Canon RF System Canon RF 45mm f/1.2 STM El primer objetivo f/1.2 nativo de Canon que no te costara un riñón: ligero, luminoso y sorprendentemente accesible. MonturaCanon RF Aperturaf/1.2 Precio...

que hacer gratis es cdmx

Qué hacer gratis en CDMX del 24 al 26 de abril 2026

Qué hacer gratis en CDMX del 24 al 26 de abril 2026 📍 Ciudad de México Planes gratis en la CDMXeste fin de semana Todo lo que puedes hacer del 24 al 26 de abril de 2026 sin gastar un peso. Cultura, familia, arte y mucho más. 📅 Viernes 24 📅...

Comida kuiyibo
Bodas kuiyibo
Kuiyibo

Kuiyibo

Content Creator

Mi nombre es Octavio Campos, pero en el mundo digital me conocen como Kuiyibo. Soy un creador de contenido, apasionado por la tecnología, la fotografía y la gastronomía. Nací en México, un país que adoro por su cultura vibrante y sus infinitos sabores. Mi trayectoria en redes sociales comenzó como una forma de compartir mis descubrimientos y experiencias diarias, pero pronto se convirtió en una pasión por documentar la vida a través de imágenes, videos y palabras.

0 Comentarios

Deja un comentario